El bullying continúa siendo una realidad. Desde el 2013 hasta el último trimestre del 2023, el portal SíseVe del Ministerio de Educación (Minedu) ha recibido 39.103 casos de acoso escolar en todo el país. Incluso, durante el año pasado, se vio un elevado aumento. Por ende, debemos tener en cuenta la importancia de, además de hablar de prevención, atender a los jóvenes que sufren debido a esta problemática, tanto al niño violentado como a quien ejerce la violencia, puesto que es vital cortar el problema desde raíz.
“Debemos tener en claro que el tema de la violencia en general es una problemática bastante importante en nuestra sociedad. Muchas veces miramos solo a la escuela, pero debemos entender que los colegios son solo una parte del reflejo de esta gran sociedad que se ve gobernada por la violencia. Por ello, como primer paso desde nuestra posición como padres, debemos entender que lo que hacemos y decimos tendrá un impacto en nuestro hijo”, aclaró Fiorella Macalupu, especialista en Desarrollo Emocional y Convivencia de Innova Schools.
¿Cómo identificar a un niño que hace bullying?
En primer lugar, Macalupu hizo énfasis en que el perfil de los niños o adolescentes que ejercen violencia puede ser muy diverso, pues hay muchos factores que pueden estar influyendo en su forma de actuar. De todos modos, hay ciertas características que se dan en la mayoría de casos:
Presentan una alta necesidad de tener el control y dominar ante los demás.
Carecen de empatía, por lo que se les hace difícil ponerse en el lugar del otro. Asimismo, no son capaces de medir el daño de sus palabras o acciones, pues no tienen interés en los sentimiento sde los demás.
Sentimiento de superioridad. “Cultivar su autoestima está perfecto. Sin embargo, el niño no puede creer que no hay nadie mejor que él y que está por encima de toods”, recalcó Fiorella.
Mantienen vínculos con personas violentas, ya sea en la escuela, en el barrio o en talleres extracurriculares.
¿Qué acciones debo tomar si mi hijo es quien ejerce bullying escolar?
“Al acosador escolar no se le castiga, más sí se le atiende, pues es solo una víctima más de una dinámica complicada”, estableció Yamamoto. Igualmente, recalcó que es vital atender a estos escolares desde el rol de la escuela y el de los padres conjuntamente, por lo que se necesita una vigilancia desde múltiples niveles.
“Así como la calle cuenta con un sistema para detectar peligros, en el colegio debe ser igual. La escuela tiene que contar con una metodología para detectar qué niños tienen potencial de ser acosadores y qué niños son más proclives a ser acosados”, enfatizó el experto.
En la otra mano, el especialista hizo hincapié en el rol de los padres, quienes deben saber acompañar a los niños en equilibrio con la disciplina. “Es esencial evitar el maltrato psicológico y físico durante la crianza. Es verdad que los castigos son necesarios en algunas circunstancias, pero no es necesario irse a los extremos. Papá y mamá también tienen que ser capaces de darse cuenta del comportamiento violento de su niño, pero asimilar la situación se vuelve mucho más complicado si son ellos mismos quienes conforman aquella violencia”, añadió.
“A pesar de que el aula sea el escenario del problema, es necesario llevar a cabo un plan conjunto entre el hogar y la escuela. No es sencillo disculpar este tipo de situaciones, pero es una oportunidad para crecer, mejorar y replantearnos el ‘por qué permitieron que eso pasara’ y cómo establecer mejores lazos de convivencia para prevenir situaciones futuras”, señaló Macalupu.
Para lograrlo, será necesario fortalecer las estrategias de expresión del niño, por lo que también necesitará de acompañamiento profesional externo para ayudarlo a tener las mejores herramientas para superar este episodio y lograr desarrollarse en la vida. “Es muy fácill pedir sanciones, pero lo que realmente debemos hacer es buscar formas de ayudar”, recalcó Fiorella.
“Desde el rol de los padres, la comunicación, la cercanía, los límites, la autonomía, el equilibrio y la relación con la escuela son muy importantes. No podemos hacer que los maestros tomen toda la responsabilidad por nuestros hijos. El trabajo es conjunto”, concluyó.